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domingo, 4 de diciembre de 2011

Reflexiones de domingo

La crisis no es la prima de riesgo ni la deuda pública, sino algo mucho más cercano, más acorde al ser humano, la crisis es miseria, necesidad y desamparo, es aquello que podemos identificar con nosotros mismos aunque nos dé frío... o escalofríos; es eso que nos avergüenza como personas y que tapamos a toda prisa, como bien nos han enseñado. La crisis son nuestros miedos, nuestras vergüenzas, es aquella tripa que metemos durante horas, es ese pantalón guardado que nos hace el culo gordo, es ese comentario que no hacemos por orgullo, es en definitiva aquello que nos empeñamos en ser tapando nuestra verdadera naturaleza, es esa máscara de miedos y vergüenzas que nos disfraza, la que encadena a nuestro auténtico "yo" por miedo a conocerlo y a que los demás lo conozcan. La crisis es "los hombres no lloran" y "quiero dar esta imagen de mi".

La crisis es salir a las once y media de la noche de trabajar de un Mc Donal´s y ver sin inmutarte, gracias a largos años de buen entrenamiento, a una multitud de personas, desde niños hasta minusválidos en silla de ruedas, rebuscar en los contenedores de basura esa comida que tú mismo has tirado, desechos de otras personas mezclados con porquería barrida del suelo. Ver eso, arrancar el coche e irte. Eso es la crisis.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Otoño

Otoño, con cada hoja caída me recuerdas la importancia del desprendimiento, lo esencial de la renuncia para poder sobrevivir, como el árbol hace con sus hojas uno mismo debe hacer con su vida, aunque aquello de lo que te desprendas te haya dado la vida antes, como las hojas...

Y como las hojas, aquello a lo que renuncias se transformará en experiencia, terminando en las raíces, descompuesta, para formar parte de ti mismo y así ayudarte a crecer. El maestro árbol lo hace parecer muy fácil, y en realidad lo es, me dijo, el truco está en comprender que no es una pérdida, sino un ciclo, pero yo todavía soy aprendiz, y aún me aferro a aquello que fui y ya no soy, a aquella majestuosa fronda que lucí un buen día de primavera.

Pero la dicotomía es clara, o renuncio a mis hojas o el frío invierno terminará conmigo, la naturaleza lo tiene claro, y yo, como parte de la misma debería tenerlo, aunque me duela horrores verlas morir... aunque sean tan bellas como lo son, aunque tenga sus colores y sus fragancias grabadas a fuego en mi corazón.

martes, 22 de noviembre de 2011

¿A quién pertenece el patrimonio cultural?

"Solo está la vida, la muerte y el patrimonio cultural", con esta afirmación tan tajante el ilustre Don Daniel Benito Goerlich consiguió hipnotizarme por completo durante su intervención en el seminario de Historia y patrimonio de la Universidad Jaume I, el cual inauguró él mismo con una charla verdaderamente interesante que intentaba, y de hecho consiguió, responder a la pregunta que da nombre a esta entrada.

"La vida es una cara de la moneda, la muerte es la otra cara, y el perfil, el grosor de la misma, ¡eso es el patrimonio cultural!", ya que "el hombre es el único ser vivo que sabe de su muerte", y por ese motivo, la única forma de sobrevivir a la misma es mediante el patrimonio cultural, en el recuerdo, como el Aquiles que viaja a  Troya pese a saber su trágico destino. Por todo ello el patrimonio cultural, tanto el material como el inmaterial, es algo venerable que debemos preservar, pues merece todo nuestro respeto.

No obstante, en este punto de la reflexión a uno le asaltan dudas del tipo: entonces, el canibalismo, ¿debe ser respetado al ser patrimonio cultural?, "No, o por lo menos aquí (en España) no, ya que también es patrimonio el hecho de superponer la razón a la barbarie, es nuestro patrimonio". De todas maneras, este tema es bastante subjetivo e incendiario, y seguramente puede llevar a largos debates, así que proseguiré mi entrada hacía la resolución de la pregunta planteada.

"Debe entenderse posesión y propiedad", y estos términos la RAE los define así: `Posesión: Acto de poseer o tener una cosa corporal con ánimo de conservarla para sí o para otro', y 'Propiedad: Derecho o facultad de poseer alguien algo y poder disponer de ello dentro de los límites legales'. Así pues, el patrimonio cultural no es propiedad de nadie, sino que es posesión de un pueblo concreto, siendo de todos y de nadie a la vez, ya que "aunque todos los habitantes del mundo nos uniésemos y votásemos para modificar algún aspecto de nuestro patrimonio humano, no tendríamos legitimidad para hacerlo", pues el patrimonio de la humanidad "es tanto nuestro como de aquellos que murieron y de los que han de nacer".

Con esta brillante argumentación, además de con una retórica excepcional durante toda la conferencia, Don Daniel Benito Goerlich nos mostró a los asistentes la importancia de preservar el patrimonio cultural y de promover su conservación, ya que este patrimonio son los peldaños que nos han regalado nuestros antecesores, peldaños que nos han permitido empezar nuestra vida a partir de un cierto nivel, y que nosotros deberemos ampliar para pasar el relevo a las siguientes generaciones.

martes, 8 de noviembre de 2011

Mi abismo

Despierto y allí estoy, en el último lugar de la tierra donde querría estar. Coordenadas 11º 22' N / 142º 36' E, me retumban los números en la cabeza, coordenadas 11º 22' N / 142º 36' E, me vuelven a retumbar. "Sabes, preferiría que me sacarán las entrañas por la boca antes que visitar aquel lugar, ¡así te lo digo!" me dijo hace tiempo un viejo marino ya fallecido, "¡es hogar de Satanás!". Mientras tanto, poco a poco voy sumergiéndome, hundiéndome en aquella fosa abismal, sin atreverme a mirar hacía abajo, aterrorizado. Me viene a la cabeza la canción de Jorge Drexler titulada El sur del sur, y se me desencaja la cara por el pánico. Entonces levanto la vista y observo la obra viva de un modesto navío, incluso puedo observar la botavara saliendo por estribor, guiando a su vela seguramente tostada por el sol. Yo antes estaba allí.

Cada metro torna al astro rey más tenue, más distorsionado, y al agua más fría, más oscura. La presión no me afecta, debo enfrentar a mis fantasmas hasta el final, sería muy fácil morir al inicio. "La fotosíntesis puede darse hasta los 150 metros, a partir de este punto reina la oscuridad" escuché en un documental hace poco, y sigo bajando, tiritando. Mis movimientos son lentos, torpes, ni mis ojos ni mis oídos sirven allá abajo, en medio de aquella basta cantidad de océano, en aquel oscuro y hostil abismo, donde la seguridad se convierte en utopía. Calamares gigantes, peces con largos y afilados dientes, trampas bioluminiscentes tras las cuales se esconden verdaderos monstruos, miles de imágenes invaden mi mente mientras sigo bajando, ya sin apenas distinguir lo que hay a dos metros a mi alrededor. Mi cuerpo se tensa hasta el extremo, más por estar a la espera de ser engullido por alguna bestia marina que por la gélida temperatura.

Sigo recordando, "Su punto máximo es de 11.034 metros", entonces, antes de quedarme totalmente ciego veo sombras, o más bien manchas negras que me rodean; noto algo rozar mis piernas. El espanto se apodera de mi. Yo lo elegí.

"Si hubiera en total dos sitios, sería el segundo, el fin del mundo..." Jorge Drexler, El sur del sur.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

El deber de ser ciudadano

“Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos” Martin Luther King.

“Lo más atroz de las cosas malas es el silencio de la buena gente” Mahatma Ghandi.

Si ahora mismo hiciésemos una encuesta a la población occidental, o del mal llamado primer mundo, preguntándoles por algo tan simple como si creen que son ciudadanos, seguramente cerca del 100% de las personas respondería afirmativamente, pero, ¿de verdad somos ciudadanos?; la Real Academia Española define el término ciudadano de la siguiente forma: “Habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno de un país.” A priori parece todo correcto, pues somos habitantes de Estados modernos y también tenemos derechos políticos, pero ahora llega la duda, ¿ejercitamos estos derechos?.

Personalmente creo que no o más bien poco, ya que hemos llegado a un punto en la historia democrática en que unimos el concepto de “derechos ciudadanos” en una idea que nos transmiten desde bien pequeñitos tanto en casa como por los medios de comunicación, y esta idea es la de votar cada cuatro años para elegir a nuestros representantes. No digo que esté mal, al contrario, el sistema electoral es la piedra angular de cualquier Estado que se quiera hacer llamar democrático, pero, ¿dónde quedan todos los demás derechos recogidos en nuestra Constitución?, como por ejemplo:

  • Todos tienen derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.
  • Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.
  • Se reconoce el derecho a la protección de la salud.
  • Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.
  • La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del estado.

Sólo hace falta estar un poco al día para darse cuenta de que estos artículos de la Constitución española hoy por hoy no son más que papel mojado; en vez de cumplirse a rajatabla estos principios vemos a diario privatizaciones de salud y educación, degradación ambiental, pisos vacíos y gente en la calle. Llegados a este punto me gustaría hacer una reflexión, ¿no creéis que se liaría una buena si a algún desquiciado se le ocurriese retirarnos el derecho a voto?, entonces, ¿por qué no protestamos los ciudadanos por el no cumplimiento de los derechos antes mencionados?; la respuesta creo que es bastante obvia, pues en el primer caso pasaríamos a un gobierno dictatorial y en el segundo caso no, ya que aún con esas deficiencias sociales podemos seguir eligiendo a nuestros representantes.

Eso está bien, pero ¿qué pasa si nuestros representantes claudican ante fuerzas “extrañas” como son los tan mencionados mercados, y terminan ejerciendo políticas que no figuraban en sus programas electorales?, ¿no debería ser el voto como un contrato, en el que las dos partes deben cumplir lo acordado?, entonces, ¿de que sirve el voto si al final deciden los mercados?, ¿no huele un poco a totalitarismo?. En fin, igual son paranoias mías, pero actualmente no veo repercusión alguna de nuestro voto en el cuidado de la tan querida sociedad del bienestar.

Entonces, ¿de verdad podemos considerarnos ciudadanos si es la indiferencia la palabra que mejor nos define?, creo que no, más bien diría que somos clientes o consumidores, incluso la definición de la RAE para el primer término concreta más nuestra forma de vida que la de ciudadano, a saber: “persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o una empresa”. Así pues, podemos continuar siendo clientes disfrazados de ciudadanos, y creernos que de verdad somos soberanos yendo a votar una vez cada cuatro años o, por el contrario, podemos llenarnos de responsabilidad y actuar, otorgando de una vez por todas el valor que se merece a la palabra ciudadanía.

lunes, 30 de mayo de 2011

Yo también estoy indignado

¿Estoy soñando?, espero que no, pero la verdad es que todo lo acontecido en estos últimos días es más bien afín a la historia idílica de un pueblo que a la realidad en la que vivía hasta entonces. Desde que he tenido un poco de criterio y curiosidad siempre he intentado reflexionar el por qué de las cosas, sobretodo de las cosas que tienen que ver con el comportamiento humano y su historia, esas cosas que marcan a una sociedad, como pueden ser su pensamiento colectivo e individual, su política, su historia como pueblo o su sistema de relaciones. Le he dado muchas vueltas a todas estas cosas, siempre como aficionado en la materia, y me he ido dando cuenta del gran potencial del ser humano, de todas aquellas maravillas que ha ido creando a lo largo de su existencia, de todas esas virtudes que tiene latentes en su interior, a la espera de ser desarrolladas. No obstante, también me he percatado de todo aquello que, sin entender muy bien el por qué, ha invadido al ser humano propiciando ideas y comportamientos en él que han resultado ser desfavorables para su entorno y sus iguales, formas egoístas de manipulación que derivan en sistemas oligárquicos beneficiosos únicamente para sus autores. Ejemplos de estas prácticas podríamos citar miles, desde la crisis financiera mundial que estamos pagando los ciudadanos y que fue creada por el egoísmo y la ambición de unos pocos, hasta la manipulación mediática que nos adormece e individualiza.

Por ello yo también me siento indignado, por ello yo también me concentro y por ello yo también me manifiesto. Porque un sistema en el que un 20% de la población (como ha sucedido en estas elecciones) puede decidir el gobierno que gobernará, valga la redundancia, sobre el 100% de los españoles no es un sistema igualitario, ni mucho menos representativo, por mucho que se empeñen los medios en anunciarnos la fiesta de la democracia. Lo verdaderamente representativo es ese 50% de población que se abstiene, o esas miles de personas que están hoy concentradas en plazas, llevando a cabo asambleas populares que buscan recoger de verdad lo que gran parte del pueblo desea, aunque los políticos sigan sordos y a nuestras espaldas, haciendo alianzas partidistas y designaciones de concejales para ver quienes se comen más parte del pastel.

Yo me indigno, si, porque siguen usando la brutalidad policial para vulnerar un derecho constitucional como es el de reunión, lo digo y lo repito, derecho constitucional, es decir, perteneciente y relativo a la constitución española en su artículo 21, documento cúspide de la legislación de este país por el cual deben regirse todos los ciudadanos españoles, y no creo que las fuerzas del “orden” sean francesas.

Me indigno cada vez que el capital privado financia campañas electorales a los distintos partidos políticos, ya que ¿es eso ético?; no nos tapemos los ojos, porque aunque no lo queramos ver las empresas que financian a los partidos no lo hacen de forma altruista ni mucho menos, esperan algo, es decir, esperan favores políticos, por lo tanto la prioridad del partido de turno una vez llegue al poder no va a ser la de cuidar de su pueblo, por mucho que lo haya prometido, sino el contentar a sus acreedores para que sigan financiando sus campañas, y así montar mitines espectaculares por todo el territorio nacional y colocar anuncios conmovedores en medios de comunicación tanto públicos como privados.

Estoy indignado porque ya no vemos nuestro alrededor a través de nuestros ojos, sino a través de ojos ajenos, como son los de los distintos medios de comunicación “más reconocidos”. Una vez más no nos queramos engañar, toda cadena privada, de televisión por ejemplo, le debe su existencia a la propaganda, y esta propaganda es ofrecida por las distintas empresas que pueden permitírselo y los partidos políticos financiados por las mismas. Si una cadena de televisión en concreto pretende realizar una labor informativa objetiva y trasparente, y esa labor choca con los intereses de los partidos políticos y las empresas (ya que al fin y al cabo viven en simbiosis), podrán amenazar a dicha cadena de televisión retirando sus anuncios comerciales y electorales, así como denegándole algún tipo de subvención pública si la hubiese, hechos que supondrían un golpe fatal para el balance económico de la cadena. Por lo tanto, se puede deducir que la gran mayoría de los medios de información tienen intereses creados y pierden gran parte de su credibilidad por ello.

Podría seguir citando motivos de mi indignación, como la constante privatización del sistema sanitario y educativo o la reelección e impunidad de políticos manifiestamente corruptos, pero no quisiera extender mucho más el texto. Simplemente quiero transmitir desde este humilde blog todo mi apoyo al movimiento 15 M, del cual me siento integrante, ya que es un movimiento totalmente legítimo, respaldado por miles de ciudadanos y, porque no decirlo, por celebridades como Punset o Sampedro. ¿Es un movimiento éste que pretende ilegalidades?, por supuesto, pero bien mirado la revolución francesa o el movimiento obrero fueron ilegalidades completas, ilegalidades que rompieron muchas cadenas y nos dieron esperanzas para crear un mundo mejor, ilegalidades que de vez en cuando nos hacen creer un poco más en el ser humano como motor de cambio.

Es nuestro mundo, nuestra realidad, y podemos cambiarla, podemos mejorar las cosas sólo con nuestra voluntad y constancia. Piensa que les dirás a tus hijos si te preguntan por qué no cambiaste las cosas, ¿qué les contestarás?, ¿que estabas viendo la tv?.

Se partícipe del cambio.

Mírate el manifiesto de Democracia Real Ya aquí, y piensa si tiene sentido movilizarse.

martes, 17 de mayo de 2011

Dicen...

… que la política está podrida, que nuestros dirigentes son unos corruptos, que no podemos remediar esta crisis, que siempre existirá el hambre y la pobreza, que tu voto no va a cambiar nada, que seguirán los de siempre... Eso dicen.

Pero ahora yo te digo... que votes el próximo día 22 de mayo en las elecciones locales y autonómicas, que encauces tu rabia hacia el sistema en una papeleta, que no regales tu voto por no votar, que tu voto vale un gobierno, que te quites esas gafas de 3D rojas y azules, que las elecciones son lo que distingue a un país democrático de una dictadura, que tu voto es la única herramienta para cambiar esta situación que tanto odias... Les haces mucho más daño votando que quedándote en casa.

Es tu pueblo, es tu comunidad, es tu dinero, son tus principios... Vota sin piedad el próximo 22 de mayo.

sábado, 19 de marzo de 2011

Umbralejo, vuelta a los orígenes

La semana pasada tuve la magnífica oportunidad de poder pasar toda ella en un pequeño pueblo de Guadalajara llamado Umbralejo. Este pueblo, como tantos otros repartidos por nuestra geografía, sufrió un exilio masivo en los años 60 del pasado siglo, con la mala suerte de que a finales de aquella década quedó completamente abandonado, pasando, unos años más tarde, a manos del estado. En ese momento empezó a utilizarse para realizar cursos y actividades de concienciación y sensibilización hacia el entorno natural y el patrimonio cultural.

Plaza de Umbralejo

Durante esa semana aprendí (junto a mis compañeros) a hacer cestas de diversos tamaños y formas a partir del mimbre y la médula que nos da la naturaleza, a realizar encuadernaciones a partir de hojas de papel e hilo, a construir muros de piedra sin utilizar otro conglomerante que no fuese el barro, a reparar utensilios de labranza utilizando la fragua, a obtener telas a partir de hilo, a obtener hilo a partir de lana, a elaborar ungüentos medicinales con romero, lavanda y vaselina y, sobretodo, aprendí que no nos hacen falta "las cosas" para ser felices.

Ahora os podéis preguntar: ¿y eso a ti que te aporta?, si ahora todo eso que has mencionado lo tienes en las tiendas por muy buen precio y una calidad óptima. La respuesta es sencilla: libertad. Si la sociedad de hiperconsumo en la que vivimos tiene alguna característica que destacar, esa es la dependencia, pues nos hace dependientes de los productos que compramos para nuestro disfrute y subsistencia. Imaginar ahora que pasaría si los supermercados no pudiesen ser suministrados de productos y las industrias del ocio y la comunicación dejasen de funcionar, entraríamos en un estado de subsistencia, ya que deberíamos elaborar nuestros alimentos y bienes fundamentales además de entretenernos sin películas, internet o videojuegos. Sería entonces cuando todo ese conocimiento tradicional que hemos sacrificado por nuestra maravillosa sociedad de hiperconsumo volvería a revalorizarse, es más, sería crucial. Cierto es que este panorama es bastante utópico hoy por hoy, pero vale la pena imaginarlo para dar verdadera importancia a aquellas cosas que menospreciamos por ser rurales y anticuadas.

Entorno de Umbralejo

A parte de que el conocimiento en labores tradicionales nos aporta libertad por no tener que depender de ese intercambio entre monedas y bienes o servicios, también nos ayuda a autorealizarnos, ya que hoy en día todo el mundo es capaz de pasar una tarjeta de crédito, pero no todo el mundo sabe como tallar la piedra o hacer aceite, y esto es algo que nos ayuda a crecer mucho; tanto, que me atrevo a decir que, aún comprándonos el coche de nuestros sueños, no sentiríamos la misma satisfacción que al hacer una buena cesta de mimbre con nuestras propias manos.

Así pues, sólo me queda animaros a que recuperéis aquellas labores tradicionales que más os gusten si podéis o tenéis la oportunidad, ya que son pequeñas joyas que hemos ido tirando por el camino del progreso, quizás cegados por el brillo de aquellas nuevas que nos prometían.

jueves, 3 de febrero de 2011

La revolución del Tea Party

Llevo varias semanas escuchando aquí y allá que el Tea Party está haciendo un gran daño a Obama y a su plan político, pero no tenía mucha idea de lo que es exactamente este insólito movimiento; por ello, he intentado documentarme un poco e intentar explicar en este blog, o al menos aclarar, algunas facetas de este movimiento tan ambiguo.

El Tea Party toma su nombre del famoso acontecimiento anticolonialista que supuso un precedente en la historia reciente de Estados Unidos, el motín del té de Boston. En este motín, los colonos americanos lanzaron un cargamento completo de té al mar como acto de protesta, ya que Gran Bretaña aprobó unos impuestos sobre el té sin que los colonos americanos tuviesen una representación en el parlamento británico. Este hecho es muy simbólico y significativo para todos los estadounidenses, ya que fue la mecha que encendió la guerra por la independencia, es decir, fue el origen del cambio hacia la libertad.

Es este mismo espíritu el que intentan rescatar y contagiar los componentes del Tea Party, bajo la idea de "este país es nuestro; recuperémoslo", los seguidores de este movimiento abogan por una vuelta a los orígenes, por una filosofía conservadora a la vez que libertaria y por una forma antiestatista de gobernar. La gran masa de seguidores del Tea Party son personas de clase media, cansadas ya de ver como el estado invierte sus impuestos en causas que ellas no han elegido, aburridas de unos sistemas cada vez más burocráticos que no solucionan nada y, sobretodo, son personas ávidas de cambios.

En tiempos de crisis es fácil adivinar que una gran multitud de ciudadanos va a encajar en ese perfil, quizás por eso el Tea Party convence, según las últimas encuestas, a un 20% de la población estadounidense; una cifra nada desdeñable. Su fusión de ideologías es clave para entender su gran éxito; ellos apuestan, en parte, por una filosofía conservadora, como deja ver su obsesión por cumplir la constitución estadounidense en todos los aspectos, a la vez que proclaman a los cuatro vientos una filosofía libertaria, esto quiere decir que no quieren ni oír hablar de intervencionismo estatal, es decir, huyen de cualquier cosa que se parezca mínimamente al socialismo, como puede ser la ley de protección al paciente y cuidado de salud asequible, el gran logro de Barack Obama.

Todo esto puede entenderse mejor al analizar el manifiesto que han creado los miembros del movimiento, el cual se compone de diez puntos que deben cumplir sus candidatos al parlamento, siendo el primer punto el más votado y el décimo el menos votado.

  1. Identificar la constitucionalidad de toda ley nueva: Exigir que cada proyecto de ley para determine su disposición específica en la Constitución de los EE.UU. que le da al Congreso la facultad de hacer el proyecto de ley. (82.03%)
  2. Rechazar el comercio de emisiones: Detener el enfoque administrativo "cap and trade" utilizado para controlar las emisiones de dióxido de carbono a través de incentivos económicos para lograr reducciones en las emisiones de dióxido de carbono. (72.20%)
  3. La demanda de un presupuesto federal equilibrado: Comenzar el proceso de enmienda constitucional que exige un presupuesto equilibrado con una mayoría de dos tercios necesaria para cualquier modificación de impuestos. (69.69%)
  4. Simplificar el sistema tributario: Adoptar un sistema de un solo tipo impositivo simple y justo, erradicando el Código de Rentas Internas y su sustitución por otro que no sea superior a 4.543 palabras - la longitud de la Constitución original. (64,9%)
  5. Auditoría de los organismos gobierno federal por constitucionalidad: Crear un grupo de trabajo de Cinta Azul que realice una auditoría de las agencias y programas federales, la evaluación de su constitucionalidad, y la identificación de la duplicación, despilfarro, ineficacia, y los organismos y programas que sea mejor dejar en manos de los estados o las autoridades locales. (63,37%)
  6. Limitar el crecimiento anual en el gasto federal: Imponer un límite legal que limita el crecimiento anual del gasto federal total a la suma de la tasa de inflación más el porcentaje de crecimiento de la población. (56.57%)
  7. Derogación de la legislación sanitaria aprobada el 23 de marzo de 2010: Trabajar por la derogación de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible. (56.39%)
  8. Aprobar una política energética en linea con los puntos anteriores: Autorizar la exploración de reservas de energía adicionales para reducir la dependencia estadounidense en fuentes extranjeras de energía y reducir los obstáculos reglamentarios a todas las demás formas de la creación de energía. (55,5%)
  9. Reducir la demarcación: Colocar una moratoria sobre todas las asignaciones hasta que el presupuesto esté equilibrado y, a continuación requerir una mayoría de 2/3 para aprobar cualquier presupuesto. (55.47%)
  10. Reducir los impuestos: La derogación permanente de todos los recientes aumentos de los impuestos, y extender las actuales reducciones temporales en el impuesto sobre la rentaimpuesto sobre el capital e impuesto sobre la herencia, actualmente programadas para finales de 2011. (53.38%)


Algo curioso es que el Tea Party no está constituido como un partido político, sino que solamente es un movimiento ideológico, movimiento que ha calado fuertemente en muchos afiliados del partido Republicano, los cuales están revolucionando el ideario interno de dicho partido. También es cierto que, como conservadores que son, tienen relación con asociaciones y grupos extremistas, como pueden ser algunas organizaciones antiabortistas y antigays, o incluso con integristas religiosos que quieren sacar la teoría evolucionista del plan de estudios nacional.

Todo esto crea un horizonte de esperanza para algunos y de temor para otros, según sea el posicionamiento de cada cual. No obstante, voy a permitirme realizar una reflexión personal; deberíamos observar el comportamiento de este tipo de movimientos ideológicos sin apasionarnos, pues las pasiones por ideologías políticas extremas en épocas de crisis no suelen dar buenos frutos, o ¿es que acaso no tenemos memoria?.

domingo, 16 de enero de 2011

Democracia, ¿lo mejor para la sociedad?

La Real Academia Española da dos definiciones para el término democracia, la primera "doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno", la segunda "predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado". En las dos definiciones se da a entender que el pueblo, de una forma más o menos influyente, tendrá poder en el gobierno del Estado, pero, ¿quién es el pueblo?, pues según la tercera acepción de la RAE son "el conjunto de personas de un lugar, región o país", es decir, en el caso de España el pueblo somos todos los españoles, o dicho de otra forma, todos aquellos que tenemos DNI español.

Por tanto, como ya sabemos, la totalidad de los españoles tenemos el derecho de poder elegir a los gobernantes que nos gobernarán (valga la redundancia) durante los cuatro años próximos una vez pasadas las elecciones nacionales; es más, tenemos el derecho de formar nuestro propio partido político y de presentarnos a dichas elecciones. Estos derechos son admirables y han costado ríos de sangre y tinta conseguirlos, y si gastamos unos instantes en reflexionar sobre ellos nos daremos cuenta de lo bien paridos que están, pues garantizan un sistema de gobierno sin tiranías y con una libertad de expresión nunca vista hasta hace bien poco.

Entonces, teniendo a disposición nuestra un arma tan noble como la Constitución Española, la cual garantiza los derechos antes mencionados y muchos más de igual importancia, ¿cómo es posible que todavía haya hambrientos en las aceras, que fabriquemos minas antipersonas y bombas racimo o que se hagan obras medioambientalmente contraproducentes?, aún digo más, ¿cómo es posible que unos pocos vivan mejor que otros muchos, que los gobiernos hagan tejemanejes a espaldas del pueblo y que muchos de nuestros cargos públicos ejerzan la corrupción casi sin esconderse?; es decir, ¿cómo puede ser que suceda todo eso siendo que son hechos éticamente incorrectos y siendo que nosotros, el pueblo, elegimos a nuestros gobernantes?. A mí entender y de una forma creo que lógica se pensaría que si algún cargo público realiza su función de una manera éticamente incorrecta, el pueblo, es decir, nosotros lo castigaríamos sustituyéndolo en las próximas elecciones por otra persona más capaz moralmente. Esto, y es una verdadera lástima que no nos sorprenda por la costumbre, no es así.

Por ello toda esta reflexión nos lleva a pensar que algo falla, que hay una pieza que no encaja en el rompecabezas, ya que tenemos el arma y el patrón (la Constitución Española), el medio para lograrlo (el sistema democrático) y los sujetos para llevarlo a cabo activamente (nosotros, el pueblo), entonces, ¿qué es lo que falla?, pues al igual que en los accidentes aéreos en los que no está muy claro lo sucedido, el fallo, por desgracia, es humano.

El peor enemigo de la democracia es su misma gran virtud, el hecho de otorgar el poder al pueblo; esto la convierte en un arma de doble filo, la cual puede ser noble y cívica, y así conseguir una sociedad moralmente sana y con unos sistemas efectivos y transparentes o, por el contrario, ser un arma egoísta y corrupta que convierta el país no ya en una sociedad, sino en muchos "yos" juntos que miren por el bien individual y con unos sistemas de igual corte. ¿De qué dependerá entonces que la espada del sistema democrático taje las desigualdades y mire por el bien común o, por el contrario, se degüelle lentamente?, pues dependerá de aquello que termina por salir cuando se estira del hilo de casi cualquier problema, la educación.

Así pues y volviendo al título de esta entrada, ¿es lo mejor para la sociedad la democracia?, pues si la sociedad que tiene que elegir a los gobernantes es una sociedad a la que le importa más saber que le pasó a Belén Esteban ayer que saber, por ejemplo, de donde viene la crisis económica actual, perdónenme que escriba aquí que la democracia no va a ser lo mejor para la sociedad, ya que está en manos de esa gente elegir a quién gobernará el país durante cuatro años. Esto no es sólo perjudicial en sí mismo, sino que acarrea consecuencias terribles para una sociedad, me explico; los gobiernos, da igual del color que sean, no son imbéciles, y saben que clase de personas son mayoritarias en un país, por tanto para conseguir el objetivo de mantenerse en el poder deben contentar a ese sector de la población. Si la población mayoritaria fuese culta y con unos valores cívicos y medioambientales que mirasen por el bien común y del entorno, al gobierno de turno no le quedaría otra que ejercer políticas acordes al ideario popular. En cambio, en caso contrario la respuesta del gobierno sigue siendo la misma, como estamos acostumbrados a ver, ya que tomar medidas de cualquier tipo que sean impopulares, aunque estas busquen un beneficio colectivo a medio o largo plazo, será un suicidio para el gobierno que se atreva a llevarlas a cabo.

Con este argumento no intento posicionarme en ninguna ideología extrema, simplemente intento analizar lo más objetivamente posible algo que, a mi parecer, es uno de los problemas más apremiantes de este país, y por qué no decirlo, de casi todos los países del mal llamado primer mundo. Así pues, mientras no se potencie una buena educación a las nuevas generaciones estamos lejos de progresar en valores como sociedad, aunque económicamente y tecnológicamente nos desplacemos a pasos agigantados. Como he dicho antes tenemos el arma y el sistema para poder progresar hacia fines sanos y nobles, pero creo, muy a mi pesar, que esos regalos tan poderosos están, hoy por hoy, en manos de un infante.


domingo, 9 de enero de 2011

Reflejos. Parte I

No podía ser cierto. Por más que me movía, que me contorsionaba, que me acercaba o que me alejaba allí no aparecía nada, ni una pizca de ser humano, ni un poquito de identidad.

-Es imposible -me decía una y otra vez- esto va en contra de las leyes físicas seguro.

Estaba pálido... o eso creía, porque el espejo, aunque parezca mentira... ¡no me reflejaba!. En su brillante superficie únicamente podía verse todo aquello que había detrás de mí: la mesita de noche, la cama, las sábanas y mantas arrugadas, el armario, el escritorio, el ordenador... ¡todo menos yo!.

Di mil y una vueltas alrededor de este y seguía igual, sin reflejar ni un mínimo de persona. Entonces pensé e intenté calmarme.

-Nervioso no conseguirás nada -me dije-, esto tiene que ser una broma, alguien ha hecho algo en el espejo para que pase esto.

Así que me propuse ir al baño para confirmar mi teoría y así poder reírme con quien estuviese riéndose también de esto, porque seguro que había alguien.

-Esto es absurdo, ¡claro que es absurdo!, -intentaba forzarme a reír para quitar hierro al asunto- ¿cómo no va a reflejar un espejo?... ¡si son para eso!.

Entré en el baño y fui acercándome con cautela al espejo que había colgado en la pared izquierda de éste, me acerqué hasta el punto de rozar con el hombro su marco. Estaba nervioso, todo esto era surrealista, y más aún lo era el hecho de que me estuviese pasando a mí.

-Debo parecer idiota, -pensé para mis adentros- el que me esté viendo debe estar partiéndose el culo de la risa.

No sabía que parte de mi cuerpo poner ante el espejo, más bien no me atrevía a no ver reflejada la parte que pusiese delante.

-¿Pongo la mano?... ¿o mejor la cabeza? -estaba hecho un manojo de nervios-, mejor la mano, sí... pero igual al ser más pequeña... no sé... quizás... -me di cuenta de lo absurdo de la situación y me enfadé-, ¡pareces gilipollas! -me dije exaltado, y entonces salté de golpe delante del espejo con los ojos bien abiertos.

Casi me caigo de espaldas al comprobar funestamente que todo seguía igual... sí, igual... todo estaba en su sitio en aquel reflejo, no había cambiado nada... ni los azulejos azules de la pared, ni el pequeño cuadro de un farero, ni aquel mueble blanco que yo tendría que haber tapado... todo seguía exáctamente igual, una imagen absurda y desesperadamente inalterable.

-Co... ¿cómo es posible? -la voz y las extremidades me temblaban como la gelatina- tengo que estar soñando... sí, debe ser un sueño... es eso... un sueño, -no conseguía salir de mi estupefacción.

Salí del baño caminando cabizbajo y con los ojos inyectados en sangre, como si llevase una semana sin dormir, y me dirigí con paso resignado hacía el espejo del recibidor, al igual que el preso que recorre el pasillo que le lleva a morir, sin saber qué esperar, sin saber qué decir ni qué pensar.

En este estado y sin mirar a dicho espejo me planté frente a él, cabizbajo, con los ojos cerrados, y así poco a poco fui levantando la cabeza hasta tenerla firme sobre el cuello. Fue entonces cuando abrí los ojos de par en par y me saltaron las lágrimas al comprobar una vez más que no había nadie delante de aquel espejo.

Entonces las lágrimas dieron paso a la ira y empecé a destrozar como un loco neurótico y con mis propios puños cada espejo de aquella casa: el de mi cuarto, el del baño, el del recibidor, el de la habitación de mis padres, el del tocador de mi madre y todo aquel que encontraba a la vez que me percataba de que ninguno de ellos, daba igual su forma y tamaño, me reflejaba.

A los minutos de empezar mi ataque de ira me derrumbé y me acurruqué en postura fetal en una esquina del pasillo, rodeado por cristales, sollozando y con los puños ensangrentados, intentando comprender todavía qué es lo que estaba pasando y pidiendo por favor que si todo aquello era una broma o un sueño terminase ya.

-Es imposible, -me decía una y otra vez como al principio, aunque ahora incomodado por el llanto- no puede ser verdad... he tenido que perder la cabeza... debo de estar loco, no hay otra explicación.

Sin saber pues qué me sucedía y con todos mis esquemas mentales hechos trizas se escuchó la puerta de casa y alguien entró.

-¡Ya he llegado! ¡ayudadme a entrar la compra por favor! -mi llanto cesó y mi cara dibujo una gran sonrisa de esperanza al escuchar aquella voz, ¡era mi madre!.

viernes, 7 de enero de 2011

Queso rallado

Subo hasta mi piso, entro en casa, no estoy cómodo así que me quito la ropa y el calzado y me pongo el pijama, tengo hambre, pero antes enciendo el ordenador para ver el Facebook, lo miro, me río, voy a la cocina y abro la nevera, saco de esta una pizza preparada de jamón york y queso, enciendo el horno y meto la pizza, vuelvo al ordenador a escuchar música y a seguir navegando mientras se hace la cena, me concentro, me emociono, me vuelvo a reír, de repente el ambiente huele a pizza y regreso al horno, la pizza ya está hecha, la saco del horno y la pongo en un plato que cojo del lavavajillas, también cojo un vaso y lo lleno de agua Lanjarón, voy con mi cena al comedor, enciendo la televisión, ceno mientras hago zapping, termino de cenar, apago la televisión, llevo mi plato y mi vaso al lavavajillas, tiro la servilleta usada a la basura, me doy cuenta de que a las zapatillas de andar por casa se les ha despegado la suela, las tiro a la basura, cojo del armario otras nuevas que me compró mi madre, me las pongo, vuelvo al ordenador y veo una película online, me entra sueño, me hago una manzanilla, me la tomo, me lavo los dientes, me acuesto en la cama y antes de dormirme pienso: mañana tengo que llevar los pantalones para que me arreglen los bajos y llamar al electricista, que no se que coño le pasa al microondas.

Reflexión: ¿De que forma somos autosuficientes?, ¿es normal que no nos sintamos autorrealizados?

  

lunes, 27 de diciembre de 2010

Malos y buenos

Hoy he disfrutado con los amigos de una maratón de cine en la cual hemos podido ver las seis películas de la saga Saw que hay en el mercado, saga sangrienta pero con una trama y unos mensajes muy peculiares y originales, por lo que animo a cualquiera que no sea muy escrupuloso a verla si tiene la oportunidad. En una de las seis películas de la saga, no recuerdo en cual exactamente, el malo malote dice algo así como: "el comportamiento no es secuencial, el mal no tiene porque acabar en mal"; y esto me ha hecho reflexionar.

Muchos de nosotros (y me remarco como abanderado de la causa) nos consolamos con la típica frase de "el tiempo lo pondrá en su lugar" o "el tiempo me dará la razón" cuando somos testigos de comportamientos que a nuestro parecer se realizan con un fin y/o unos métodos que creemos de naturaleza malvada. Nos autoengañamos al fin y al cabo para darnos confianza y corroborar nuestra ética personal, nuestra manera de pensar, para seguir aplicándola con todas las de la ley sintiendo que hacemos lo mejor y que el destino, como si ya estuviese escrito, reservará una recompensa para nosotros y un castigo para aquellos que hacen las cosas mal.

Así pues, y creo no estar diciendo nada que pueda sorprender, esto no es así; mucha gente, desde empresarios y políticos hasta cárteles de la droga y proxenetas actúan de forma en la que vulneran muchísimos derechos, tanto constitucionales como humanos (privando de libertades, extorsionando, chantajeando, matando, etc) y no por ello esas actuaciones dañinas en si mismas repercuten perjudicialmente en sus autores, es más, muchas veces repercuten de forma beneficiosa para ellos, generándoles beneficios tanto económicos como jurídicos o sociales. En cambio una buena persona con la cabeza muy bien amueblada y una ética cívica y responsable puede estar (a menudo lo estará) a merced de aquellas que con sus malas prácticas hayan conseguido distintas compensaciones que casi siempre se traducirán en capital, y que este a su vez se traducirá en poder dentro de la sociedad. Estas personas "buenas" a pesar de sus beneficiosas prácticas puede que terminen mal por querer hacer el bien, ya que si para llegar a situaciones de poder dentro de la sociedad hace falta capital y este puede conseguirse mediante prácticas ilícitas habrá gente en la cúspide de la pirámide que se coronará con métodos no muy sanos.

Por tanto y pensado lo pensado creo poder afirmar que el malo malote de Saw no estaba nada desencaminado en su reflexión, y que ya no nos podemos resguardar bajo la seguridad de los dichos antes mencionados, así pues también es cierto que donde se cierra una puerta se abre una ventana, por eso voy a hacer mía una frase pronunciada por Bruce Willis en la mítica película Lágrimas del sol: "Lo único que necesita el mal es que los hombres buenos no hagan nada". 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Vacío humano

Desde tiempos inmemoriales las personas hemos necesitado de una razón de ser, hemos querido saber que nuestro paso por este mundo no es en vano, que tiene que existir algún significado para que estemos hoy aquí; queremos saber, en comparación con los demás animales, quienes somos.


Por ello hasta no hace muchos años la mayor parte del mundo occidental se ha regido por una serie de creencias y hábitos agrupados en una ideología: la religión cristiana. Esta religión hace adoptar a quien la acata una serie de valores e ideas que van mucho más allá de la dimensión carnal de la vida; dice que se posee un alma inmortal, que el paso por este mundo es un mero trámite para la vida eterna, y más allá de todo eso dice que se ha de respetar al prójimo, que no ha de practicarse el mal ajeno, que se debe amar a todo aquel que es igual a ti mismo y que por encima de todo hay una deidad superior e infinita que te ama. En definitiva da una serie de patrones de comportamiento y unas ideas que acaban definiendo al individuo en mayor o menor medida, haciéndole consciente de como es y por consiguiente de quien es.

No obstante, hoy por hoy, en tiempos en los que los avances científicos y tecnológicos han demostrado una teoría evolutiva altamente veraz y que nos han hecho ver que no somos más que una composición de carbono con estímulos eléctricos en un planeta insignificante de un universo tan vasto como sobrecogedor, nosotros, simples mortales, nos sentimos acongojados y vacíos de esa respuesta que nos daba la religión y que es esencial para que todo ser humano pueda vivir sin pena ni gloria, aquella que responde la gran pregunta... ¿quién soy?.

Por ello hemos tenido que adaptarnos y rellenar ese vacío dejado por la religión, y lo hemos hecho, aunque parezca mentira, estableciendo el consumismo como nuestra nueva fe. Esto quiere decir que actualmente adquirimos productos no solo por sentirnos en igualdad de condiciones con las demás personas consumistas, sino que los adquirimos para definirnos a nosotros mismos, es decir, si compramos un llavero de Greenpeace y no otro es porque la mayor parte de las veces conscientemente o subconscientemente queremos vernos como personas concienciadas medioambientalmente; o si pagamos para irnos un mes a Bangladesh en lugar de a Londres es porque nosotros mismos queremos autodefinirnos como personas aventureras y/o comprometidas con la desigualdad en el mundo, etc. Así pues la gran variedad de productos y servicios que existen actualmente en el mercado y que están a nuestro alcance nos sirven para ir definiéndonos, para ir conociéndonos en profundidad y para poco a poco ir forjando nuestra personalidad.

Todos somos partícipes de esta autorealización personal consumista, sin ir más lejos yo mismo escribo en este blog para autodefinirme como alguien pensante, y claro está que consumo el servicio de internet para lograrlo. No obstante esta práctica no es perjudicial en su justa medida sino que el daño se produce cuando se combinan empresas ávidas de ventas y mentes insatisfechas e infravaloradas a causa de una sociedad basada en prototipos, es entonces cuando estas empresas nos segmentan en distintos tipos de usuarios y empiezan a crearnos necesidades que antes no teníamos, como por ejemplo la de adquirir unas zapatillas Converse si nos creemos personas urbanas y originales, o la de comprarnos el nuevo perfume de Loewe si nos autodefinimos como alguien con estilo.

Personalmente creó que esta idea puede estar bien como complemento para autodefinirnos nosotros mismos y como parte de una sociedad, pero no para tenerla como máxima de comportamiento. Quizás nos hayamos dejado deslumbrar por el materialismo y el hedonismo excesivos, sin darnos cuenta de que por el camino se nos han ido cayendo valores y principios que a mi parecer hoy son más necesarios que nunca.


viernes, 17 de diciembre de 2010

Oh maravillosa navidad

Se acercan fechas señaladas y entrañables, fechas en la que la ilusión y la bondad invade el alma de todo ser humano, fechas en las que debemos tener un gesto amable hacía nuestros semejantes, fechas en las que, en conclusión, debemos ser buenas personas... se acerca navidad, o al menos eso dice la televisión, ¿no?.

Pues por una vez la televisión no miente, es cierto, se acerca navidad y con ella la brutal campaña publicitaria en la que nos recuerdan todas las ideas mencionadas al principio, todas estas que deberíamos sentir o hacer en unas fechas tan especiales como las que vienen, y además nos confiesan la mágica y estupenda solución para lograr este objetivo: consumir.

Lo que se le olvida mencionar a la televisión es que mientras nosotros estemos regalando el nuevo iPod a nuestro primo o una bonita chaqueta de H&M a nuestra hermana habrá millones de personas escupiendo sobre la navidad y los valores que esta representa, ya que ellos ni recibirán regalos ni les invitarán a una buena cena con marisco en la mesa, es más, muchas de estas personas puede que mueran en nochebuena o nochevieja al llevar bastantes semanas sin echarse algo a la boca que no sean moscas.

Otras de estas personas, en concreto los ciudadanos de países con economías emergentes como China o India, seguirán trabajando 16 horas al día y hacinados en barracas al lado de la fábrica donde desempeñan su labor, sin poder permitirse ni siquiera un trozo de carne caducada para cenar. Lo más curioso de esto es que son ellos quienes crean toda esa enorme variedad de juguetes, artefactos electrónicos y ropa que nosotros regalaremos más tarde a algún ser querido; vaya cambio de la idealizada fábrica de juguetes de Papá Noel a la auténtica, ¿verdad?.

Mientras tanto nosotros como buenos capitalistas que somos y haciendo honor a una frase del cantautor Manolo García "confluiremos como plaga de langostas a los mismos lugares y a las mismas horas" con el único objetivo de consumir, y lo peor es que consumiremos convencidos de que estamos haciendo el bien ajeno, de que somos bellísimas personas, aunque más tarde muchos de nosotros al salir del centro comercial no queramos cruzar nuestra bondadosa mirada con la del mendigo de la esquina.

De todas formas al final los regalos se darán, las campanas sonarán y las uvas se comerán, pero vamos a proponernos un buen objetivo para el año venidero; yo sugiero uno: Desengañarnos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Piensa

Piensa, hazlo cabeza abajo o cabeza arriba,
con gorra o con sombrero, con reloj o sin él,
piensa en pensar las veces que puedas,
cuando salgas a la calle o cuando cojas un tren.

Piensa en lo que los demás piensan,
en como lo piensan y por qué lo piensan,
pero sobretodo piensa cuando los demás piensen,
intentando hacer tuyas sus propias razones.

Piensa en el mundo y la gente,
en los que creen poder pensar por los demás,
y piensa en los que ya no piensan,
pero recordando que un día también pensaron.

Piensa en ti e igualmente en los demás,
piensa en tus padres,
y recuerda que ellos, pienses lo que pienses,
siempre pensarán en ti.

Piensa cuando a ti te venga en gana,
pero no pienses nunca en caliente,
y menos todavía pienses lo que otros piensen
que debes pensar sin conocer antes sus pensamientos.

Piensa en el amor, 
en la persona a quien representa,
y piensa en hacerla feliz,
ya que si es puro ella pensará lo mismo de ti.

Piensa en la vida,
pues un día ella pensó en ti,
y piensa en la muerte
como el momento en el que dejarás de pensar.

Piensa mirándote en un espejo,
tomando conciencia de lo que eres,
para así más tarde poder verte reflejado
en cualquier persona que tengas enfrente.

Piensa qué es lo que quieres en tu vida,
sin dar importancia a lo que los demás esperan de ti,
ya que si piensas en satisfacer pensamientos ajenos
siempre pensarás lo que podría haber sido con los tuyos propios.

Piensa temporalmente,
sabiendo que lo que pienses hoy
puede cambiar mañana,
sin sentirte por ello afligido.

Piensa sin orgullo,
pues este es simplemente un disfraz,
disfraz que muchas mentes defendieron y defienden,
y por el cual muchas de ellas dejaron de pensar en un campo de batalla.

Piensa que defender pensamientos ajenos
es capar a los tuyos propios,
es cortarte las alas para que otro se las cosa,
y con ellas volar, quizá, a cielos no muy claros.

Piensa, en definitiva...
da igual el motivo que te lleve a hacerlo,
simplemente piensa,
y sobretodo, no dejes que nadie lo haga por ti.







sábado, 30 de octubre de 2010

Existencia irónica

Mírale... allí encerrado está... como jilguero en su jaula... y yo aquí, esperando su canto para así sentirme aún más libre si cabe... tan hermoso.. tan melódico.. que es de repudiar. No fue muy difícil dejarle fuera de combate, y más en los tiempos que corren, en los que me he adueñado del alma de casi todo ser humano... penetrando en lo más profundo de esta, expandiéndome cual cáncer y haciendo estragos en sus principios más sólidos... estableciéndome así como su propia autarquía. Pero aun así, él ahí sigue... impasible... como si todo esto no fuese con él. Nunca entenderé su pasividad en la lucha, su filosofía de dejar en manos del ganado la elección... nunca llegaré a comprenderlo. Mientras yo aplastaba al de al lado para sobrevivir, él le daba la mano para seguir a su lado...  cuando yo bebía todo lo posible para continuar caminando, él repartía el cántaro entre los que también caminaban... y todo eso, ¿para qué?, ¿para terminar allí enjaulado bajo mi atenta mirada?... ¡bah!..

Pero no... no puedo engañarme... lo sé muy bien. Necesito de ese haragán para sobrevivir, aunque me ardan las entrañas solo de pensarlo, pues acaso, ¿existiría el negro si no existiese el blanco?.. ¿existiría la tristeza sin su compañera la alegría?.. acaso digo.. ¿existiría el mal sin el bien?. No, no existirían... su dependencia es igual o mayor al odio mutuo que puedan sentir... así es pues que por simple definición necesite a mi némesis para existir, para poder seguir invadiendo conciencias, para continuar engordando más y más en una lucha ética brutal... para no dejar de pensar en mí.

Sí, así está bien... mejor que bien diría... encerrado sin juicio ni pena el maldito, el molesto y el hermoso altruismo.

Fdo: Egoísmo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Globalización

Todos nosotros en algún momento de nuestra vida hemos escuchado el término globalización, ya sea en las noticias de la televisión o la radio, en algún artículo de la prensa escrita o en alguna conversación o discurso, pero, ¿qué es exactamente la globalización?. Pues la Real Academia Española la define como la "tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales". Esta definición es correcta pero algo escueta, pues los expertos en economía la definen como un proceso económico, tecnológico, social y cultural por el cual tanto empresas como países incrementan sus comunicaciones e interdependencias gracias a la unificación de sus distintos mercados nacionales y sus culturas.

Teniendo una pequeña idea de lo que es la globalización podemos pensar en los beneficios que esta trae consigo, ya que es un invento perfecto para el crecimiento económico de los países y un gran avance para la interconexión cultural. Personalmente a mi me gusta ir al supermercado y poder adquirir cerveza belga, comida mejicana y prendas chinas, además a un coste muy asequible para mi bolsillo siendo que estos productos han sido exportados desde sus respectivos países.

Todo esto suena muy bien pero tiene unos contras que no podemos obviar. Si nosotros podemos adquirir ropa, tecnología y demás productos a costes tan bajos es debido a que estos tienen un coste social enorme, es decir, son fabricados en países donde no existen las políticas sociales que tenemos en occidente, las cuales protegen al trabajador proporcionándole unos derechos y unas garantías. En la antigua Roma existía una clase social que hoy día ya no se da a efectos legales, los esclavos, estos trabajaban por el simple hecho de ser alimentados, y su trabajo repercutía directamente en que sus amos viviesen mucho más acomodados durante su vida. Actualmente con la globalización lo que se está consiguiendo es alargar las cadenas de esa esclavitud a países lejanos y con gobiernos débiles y corruptos, para así, y con el dinero como cadena, esclavizar a millones de personas para trabajar en favor de su nuevo gran amo, el mundo occidental. Así pues puede pensarse que la globalización es un arma de doble filo, pues no para todo el mundo es tan magnífica como para nosotros.


Otro punto que me gustaría comentar es el de la pérdida de negocios familiares a causa de la implantación de las grandes superficies comerciales. En mi opinión las grandes empresas como Auchan, Carrefour, Lidl, etc, contribuyen a que numerosas familias puedan llegar a final de mes gracias a que en productos básicos como los alimenticios fijan los precios muy bajos y no suponen un gran gasto a la hora de comprarlos. Pero al mismo tiempo que muchas familias comen gracias a estas empresas otras muchas pierden su negocio familiar y terminan como asalariados en las empresas que les hicieron perder su negocio. Personalmente creo que este es un punto negativo de la globalización, ya que así lo que se consigue es que un grupo de muy pocas empresas se hagan con todos los productos del mercado (El grupo Nestle es un buen ejemplo) y menguar, por decirlo de alguna forma, la diversidad empresarial del mundo. Además de esto también se menguan las opciones de trabajo de jóvenes emprendedores, ya que es casi imposible montarse una empresa pequeña que compita con estas multinacionales a no ser que se restrinja al apelativo de artesanal, dejando así como única opción para estos el ser contratados por estas multinacionales e ir subiendo peldaños dentro de la empresa, con una muy remota posibilidad de conseguir formar parte del grupo directivo de la misma.

Pensando en todo lo leído llegamos a conclusiones muy dispares, ya que la balanza de la globalización de occidente está muy equilibrada con sus pros y sus contras, pero aun así esperemos que nuestras naciones, que al fin y al cabo son las demandantes de casi todos los productos, reaccionen con las medidas adecuadas para evitar explotaciones laborales, como por ejemplo aceptando únicamente productos con algún tipo de sello de calidad social.


viernes, 8 de octubre de 2010

Paulita

¡Muy buenas!

Hoy he estado trasteando por mi baúl de los recuerdos y me he topado con un escrito que escribí hace ya bastante tiempo y que me gustaría compartir aquí con vosotros, espero que os guste ^^, ahí va:

Paula, sentada en el sofá veía la televisión abrazada a su elefante de peluche, era un elefante muy mono, color azul celeste y de cara sonriente. De pronto Paula se levantó del sofá y fue con su elefante azul al jardín, donde estaba su madre, y le preguntó: mamá, ¿tú cuando cocinas haces la comida para el papá, para el tete, para la abuelita y para mí, no? y su madre contestó un poco extrañada: claro, la hago para todos. Y Paula preguntó con la inocencia característica de una niña: ¿y por qué no la haces para ti sola?, y la madre contestó: pues por que en está casa vivimos todos. Y la niña con cara de aceptación sonrió y corrió con su elefante azul al piso de arriba, concrétamente al cuarto de su hermano mayor, donde hizo una estrepitosa entrada al tropezarse con la puerta. Una vez allí miró a su hermano, el cual estaba jugando a un videojuego en el ordenador, y le preguntó: tete, ¿tú por qué le grabas música a mamá y a papá si el ordenador es tuyo? y su hermano contestó: pues porque son mamá y papá. Y Paula dijo: ¿y eso que más da? y su hermano le respondió: pues porque somos todos una familia Paula, no hay que ser egoísta, anda, ves a leer un rato. Entonces Paula sonrió y se fue con su elefante azul al garaje donde estaba su padre arreglando el coche. Su padre la vio entrar y la saludo: hola Paula, ten cuidado con tu peluche por si se mancha de grasa. Paula abrazó más fuerte a su elefante azul para que este no se le cayese al suelo, y preguntó a su padre: papá, ¿por qué arreglas el coche de mamá si no es tuyo?. El padre arqueó la ceja extrañado y contestó: pues porque en este coche también viajamos todos. Y Paula con una nueva sonrisa en la cara y exclamando un "ah claro" se fue con su elefante azul al comedor, donde estaba su querida abuelita haciendo ganchillo en un sillón, se sentó en el sofá del que se había levantado para hablar con su madre y se percató de que su elefante azul tenía una oreja desgarrada y la espuma que la rellenaba estaba saliéndose . Entonces se entristeció, pues ella quería mucho a su elefante, y su abuela se percató de que a Paula le pasaba algo y le preguntó: ¿qué pasa Paulita?, y Paula enseñó el elefante a su querida abuelita, y esta le dijo tomándole el elefante de las manos: tranquila! esto te lo coso yo en un pispás. Y miró sonriente a Paula. Ella sonrió también, una gran sonrisa de oreja a oreja, y acomodándose en el sofá empezó de nuevo a ver la televisión, y mientras la veía su abuela dijo: ay, Paula... no mires tanto las noticias, que cada día el mundo va peor... no hay comida para todos, no hay trabajo ni medicinas para todos, y cada uno mira por su bolsillo... anda, ve a jugar un ratito. Paula entonces miró a su abuelita y no comprendió nada de nuevo.


Espero que os haya gustado, un saludo.




sábado, 2 de octubre de 2010

Al pueblo pan y circo

Muchas son las bases de nuestra cultura moderna que fueron establecidas ya en su tiempo por la gloriosa Roma, entre ellas podemos encontrar grandes avances tecnológicos, innovadores modelos de justicia y un sistema económico funcional. Pero no podemos obviar uno de sus mayores logros, el pensamiento político moderno.

Ya ellos se percataron de que el populacho puede ser un enemigo mortal si no se tiene contento, al igual que un aliado imbatible si está de tu parte. Se dieron cuenta de esto, si, pero también se dieron cuenta de que cuanto más ignorante fuese el populacho más fácil de manejar y moldear sería este, en definitiva menos libertad tendría, pues como bien es sabido la cultura va de la mano de la libertad.


Así pues los romanos como buenos conocedores de está ley no escrita tenían como costumbre tener al pueblo contento para que este no se inmiscuyera en asuntos políticos, un ejemplo es Julio Cesar, quien mandaba vender el trigo a precios muy bajos o incluso lo regalaba a la gente con menos recursos, que en aquel entonces era la gran mayoría de la población. Otro ejemplo fue el emperador Aureliano, quien regalaba dos panes diarios por persona a un máximo de 300.000 personas. Tanto uno como otro también tenían la costumbre de regalar entradas al pueblo para que la plebe disfrutara de los juegos circenses.

Con el paso de los siglos y aún después de la caída del imperio romano los distintos mandatarios, primero en reinos y califatos, después en repúblicas y regímenes dictatoriales, y actualmente en sistemas democráticos han ido aferrándose cada vez más a la idea romana y mejorándola en lo posible, utilizando todos los avances tecnológicos (primero la imprenta, después la radio, más tarde la televisión y ahora internet) e ideológicos (siguiendo modas y gustos, posicionándose de forma católica o laica, etc) para seguir teniendo a la mayor parte del pueblo a su lado.

Con todo esto en la cabeza podemos darnos cuenta de por qué cuando encendemos la televisión la mayoría de veces vemos en ella series americanas de hilo fácil o comedias que nos llenan la mente de sinsentidos, o por qué cuando vemos las noticias nos enteramos de todos los diseñadores de la pasarela Cibeles en lugar de por que ciertos individuos millonarios siguen asoleándose en las cubiertas de sus veleros.

Como conclusión a todo lo escrito puede sacarse que nuestros mandatarios actuales nos venden comodidad, quieren que todos nosotros estemos cómodos y entretenidos para que no molestemos a los mayores mientras estos deciden cosas importantes, nos dan juguetes con forma de dinero para que podamos gastarlos en parques infantiles comprándonos ropa u ordenadores, y así a la vez estar más entretenidos. Nos ofrecen una educación parcial nada respaldada por la sociedad, ya que a esta sociedad la educan los medios de comunicación, y si los medios de comunicación no dicen nada, la sociedad ¿qué va a decir?, pues nada, obviamente.

Nos merecemos a los políticos que tenemos, ya que los elegimos nosotros, y si nos convencen con un discurso esa no es su culpa, sino más bien su trabajo. El gobierno actual no ha sabido darle pan a la plebe, así pues entrará el próximo candidato, como no, ofreciendo al pueblo pan y circo.