miércoles, 7 de julio de 2010

Raíces

Valentía supiste sacar de mi interior.
Amor siento por tus rincones.
Libertad fue lo que me enseñaste.
Lamento es lo que siento cada vez que te dejo.
Amistad fue tu regalo más bello.
Nostalgia me trae tu recuerdo.
Cariño es lo que me hacen sentir tus gentes.
Alegría inunda mi corazón estando en tu interior.

Por todo ello, gracias.

martes, 6 de julio de 2010

Agalla de la encina



Muy buenas a todos/as.

Hace unos días me dispuse a hacer el PR que va desde la nevera de Alcudia de Veo hasta el Pico Espadán y en mi camino me topé con la que quizás sea la más vistosa plaga de las encinas (Quercus Ilex. L), la llamada popularmente Agalla de la encina (Dryomyia lichtensteini).

El insecto en sí es un díptero perteneciente a la familia de las Cecidomyiidae cuya peculiaridad son las agallas que induce al realizar la puesta.

Desde el mes de mayo hasta agosto estos mosquitos vuelan
y copulan en los alrededores de la encina elegida, y una vez la hembra ya está fecundada es capaz de poner hasta 150 huevos en los enveses de las hojas.

La estrategia de supervivencia de este insecto es hacer la puesta en este lugar para procurar a las larvas refugio contra las inclemencias del tiempo y alimento en su etapa más vulnerable, ya que se alimentan de los tejidos interiores de las hojas.
Por otra parte la encina crea esta malformación en forma de agallas en sus hojas como método de defensa para "aislar" la infección.

Una vez el insecto ha pasado todas sus fases larvarias y su pupación en el interior de la agalla sale al exterior como adulto haciendo un minúsculo agujero en el haz de la hoja.

Esta no es una plaga extremadamente perjudicial para las encinas, ya que el mayor problema causado son las malformaciones que produce en las hojas, sin provocar la muerte del árbol. Aunque una característica curiosa es que esta plaga actúa año tras año en el mismo ejemplar, ya que los adultos que emergen al exterior desde las hojas copulan y hacen su puesta en el mismo árbol.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Amor ciego


No supe cuanto me quería hasta que se ahorcó por mí.
La verdad es que fui una egoísta al comprarme aquellos zapatos de tacón cuando en realidad no me hacían falta, me quedaban bien... sí, pero no los necesitaba. Y mira que me dijo veces que limpiara bien nuestra habitación, pero soy tan inútil que él siempre encontraba polvo en alguna estantería. Además el otro día me quedé dormida y no me dio tiempo a dejarle la comida lista para cuando llegase del trabajo, y encima no quedaban cervezas en la nevera.. soy un desastre de esposa. Ay.. con lo que él me quería, y yo no era capaz ni de satisfacerle en la cama. Es verdad que bebía un poco, pero pobre, es normal que necesitara distraerse con los amigos de vez en cuando, con todos los jaleos que traía del trabajo solo le faltaba llegar a casa y tener que aguantar las estupideces que yo le contaba.
Hay que ver lo mala esposa que fui, y que bueno fue él.. no dudó en quitarse la vida una vez me la hubo quitado a mí.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Los diez mandamientos de España

Lo que hoy voy a escribir va en homenaje a mi vecino José, pues fue él quien me lo contó por vez primera. A él se lo contaron uno de aquellos días en el que el pan se ganaba corbella en mano, segando de sol a sol. Ahí va.




Los diez mandamientos de España.




Primero. España pobre y sin dinero.


Segundo. La revolución por todo el mundo.


Tercero. Echa la mejor res al caldero.


Cuarto. Ninguno come y todos están hartos.


Quinto. Aprieta bien el cinto.


Sexto. Es verdad todo esto.


Siete. La contribución que apriete.


Ocho. Tanto aprieta que se rompe el corcho.


Nueve. Todos hablan y ninguno se atreve.


Diez. De un rabo escoba sale un juez.




Ignoro cuantos años de vida pueden tener estos mandamientos, pero es curioso comprobar que no están muy desfasados en la actualidad.

jueves, 30 de julio de 2009

Necesidad


Necesidad, con poco te quedas satisfecha, pero nosotros, insaciables de verte comer te llenamos cada día un poco más la tripa, creyendo todavía que te has quedado con hambre. Tú que has subsistido en épocas no tan lejanas con un cántaro de agua y un mendrugo de pan, y ahora parece que no te conformas si no tienes entre tus tesoros un par de “converse” y un móvil de última generación. ¿Que te puedo yo contar a ti compañera de malos tiempos? Quizás te hayan confundido con tu némesis, aquella que acomoda a las personas y las lleva por el camino del desgaste, si, quizás te hayan confundido y crean que tú, necesidad, eres abundancia.